Where the crawdads sing by Delia Owens

Naturaleza y vida en la marisma

Where the crawdads sing

Sinopsis

For years, rumors of the ‘Marsh Girl’ have haunted Barkley Cove, a quiet town on the North Carolina coast. So in late 1969, when handsome Chase Andrews is found dead, the locals immediately suspect Kya Clark, the so-called Marsh Girl. But Kya is not what they say. Sensitive and intelligent, she has survived for years alone in the marsh that she calls home, finding friends in the gulls and lessons in the sand. Then the time comes when she yearns to be touched and loved. When two young men from town become intrigued by her wild beauty, Kya opens herself to a new life – until the unthinkable happens.

Opinión

“Other mornings Ma spoke about adult things Kya didn’t understand, but she figured Ma’s words needed somewhere to go, so she absorbed them through her skin, as she poked more wood in the cookstove. Nodding like she knew’.

La familia de Kya Clark vive a las afueras de una pequeña y decrépita localidad costera de Carolina del Norte, Barkley Cove. La casa está en medio de un paisaje pantanoso y de marismas.

Nos encontramos en los años 50 y 60 del siglo pasado. Kya va viendo cómo los miembros de su familia van marchándose, hasta que, a partir de los diez años, deberá vivir sola. La partida de su madre fue una reacción al maltrato que recibía por parte de su marido. Este, que tenía problemas con el alcohol, fue el último en abandonar el domicilio familiar.

La población del pueblo es muy cerrada y rechaza a Kya, no se preocupa por ella. Eso sí, la niña tiene recursos suficientes para sobrevivir. Su relación con la naturaleza es íntima, desarrollando un conocimiento extraordinario sobre la misma que aplicará para saber de sus iguales.

Pueblo pequeño y muy conservador

Desde luego, a Kya la naturaleza no le puede enseñar a leer. Esto lo hace Tate, un chico que conoce porque frecuenta las marismas en su barca, un medio de transporte que se utiliza habitualmente en el entorno en el que se desarrolla la novela.

Tate, cuando conoce a Kya, atraviesa sensaciones encontradas: le despierta una ternura similar a la que se siente por una hermana, pero también experimenta cierta atracción.

Los chicos se ven con cierta frecuencia, hasta que Tate marcha del pueblo para comenzar sus estudios superiores en ciencias naturales, muy apropiados considerando el entorno en el que reside. A pesar de que Tate asegura a Kya que mantendrán un contacto fluido, no cumple con su promesa. En ese intervalo de separación, se aproxima a Kya el joven más popular de la localidad, Chase. Este atrae a la chica, pero se ve que sus intenciones no son las mismas que las que tenía Tate.

Llegará un momento en el que Tate, acabada su formación, volverá a aproximarse a Kya. Está arrepentido por haber perdido el contacto con ella. El reencuentro es el desencadenante de que la joven se convierta en divulgadora de las características de la naturaleza propia de las marismas, donde ella se ha criado y vive. Incluso publicará libros.

Un entorno de gran riqueza y diversidad ecológica

En esta novela, tal y como se intuye, la naturaleza es, en sí misma, un personaje. La importancia y el peso que se le dan son elevadísimos. Esta característica, hace que haya bastante descripción en la narración, hecho que hace que la lectura sea algo pausada.

Por otra parte, la historia de Kya y el entorno en el que se desarrolla, favorecen que sea un libro duro y algo oscuro. A ello contribuye la frialdad del pueblo y de la familia, sin preocuparse por la supervivencia de una niña desde sus diez años. Solo hay una salvedad en esto último: el matrimonio de negros que regenta la gasolinera a la que Kya suele ir a repostar el combustible para su barca.

El apoyo del matrimonio a la niña, además de mostrarnos lo que humanamente es un comportamiento correcto, tiene más envergadura porque la población negra sufre discriminación en la localidad en la que viven. Y completando el dibujo de semejante sociedad, la autora nos dice que, en ella, también las mujeres son consideradas inferiores a los hombres.

Los personajes del libro se prestan muy bien al cometido que cada uno de ellos tiene en él. Todos hacen sentir al lector reacciones acordes con su papel.

Las partes de la novela que más me han interesado son, especialmente, dos. Por un lado, conocer que los padres de Kya comenzaron una vida conjunta normal y devinieron a subsistir en un lugar remoto y aislado. Por otro, la aparición del cuerpo sin vida de un habitante del pueblo y la investigación y resolución del caso. En cambio, no doy mucha credibilidad a que una niña de diez años pueda crearse una forma de vivir por sí misma. Es verdad que no hay nada como la necesidad, pero aún así…

En realidad, es un libro interesante y meritorio, pero no me ha “llegado” por la sensación de opresión que me ha causado, la propia historia de Kya y porque su lectura se me ha hecho algo lenta.

3,5/5

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