The Botanist’s Daughter by Kayte Nunn

The Botanists Daughter

Una historia entre Sídney y Cornualles The Botanists Daughter

Sinopsis

A buried secret…

Present day: Anna is focused on growing her new gardening business and renovating her late grandmother’s house. But when she discovers a box hidden in a wall cavity, containing water colours of exotic plants, an old diary and a handful of seeds, she finds herself thrust into a centuries-old mystery. One that will send her halfway across the world to Kew Gardens and then onto Cornwall in search of the truth.

A lady adventurer…

1886: Elizabeth Trebithick is determined to fulfil her father’s dying wish and continue his life’s work as an adventurer and plant-hunter. So when she embarks on a perilous journey to discover a rare and miraculous flower, she will discover that the ultimate betrayal can be found even across the seas…

Two women, separated by centuries. Can one mysterious flower bring them together?

 

Opinión

“There’s no prize for mourning the longest. Or the hardest. Sooner or later you have to start living again. There’s no other way.”

El libro se desarrolla en dos tiempos y lugares distintos: Sídney en 2017 y Cornualles en 1886.

En Sidney, Anna, una botánica que se dedica a arreglar jardines, hereda la casa de su abuela y, en ella, oculta detrás de unas estanterías, encuentra una caja muy bonita que contiene unas preciosas pinturas de plantas y flores. Datan de 1886 y levantan la curiosidad de Anna, de forma que decide averiguar a quién pertenecieron.

Anna se encuentra en una fase de su vida que ya va durando varios años y en la que está intentando superar el fallecimiento de su pareja. La intriga que le causan las pinturas le supone una válvula de escape y le da un nuevo propósito. Este le llevará a viajar a Inglaterra, porque el material pictórico le dirige a Cornualles. Cree que la autora del mismo era originaria de ese lugar.

En 1886, Elisabeth, que vive en Cornualles, ha perdido a su padre viudo. Él se dedicaba a viajar para traer las plantas más extrañas y singulares que encontraba por el ancho mundo. Antes de fallecer, le confesó que le gustaría que ella acabara con el proyecto que tenía entre manos: un viaje a Chile en  busca de una flor venenosa que también tiene propiedades curativas. Eso sí, le advierte que detrás de la misma flor anda un traficante de semillas sin escrúpulos, así que es mejor que oculte sus propósitos haciéndose pasar por dibujante de flores y plantas, algo para lo que, además, tiene una especial habilidad.

Cuando Elisabeth llega a Chile, se queda prendada del lugar y de un nativo, Tomás, un hombre con mucho atractivo, tanto físico como personal. La felicidad que siente se verá empañada y comprometida cuando se encuentre con el “cazador” de semillas.

En la novela, es la historia de Elisabeth la que más me ha gustado de las dos que se nos presentan. Sobre todo por el personaje en sí mismo: es una mujer buena y valiente, aunque su orgullo le hará adentrarse en la cueva del lobo. Por ello, cuando su vida estaba encauzada en el sendero de la felicidad, da un vuelco de ciento ochenta grados.

Las dos historias se entrelazan bien, alternándose los capítulos que tratan cada una de ellas. Con esta estructura, el lector ve cómo Elisabeth podrá cumplir la promesa que hizo a su padre a través de Anna.

Con los fundamentos anteriores, el libro se hace una lectura entretenida e interesante, en el que la botánica tiene un importante peso. Y, además, me ha sorprendido lo que nos hace conocer sobre el arte pictórico que se desarrolla en torno a ella.

Enmarcada en la belleza de la botánica, se nos presenta la peor cara del ser humano: la ambición y la violencia. Eso sí, sin olvidar su lado opuesto: la bondad, el amor y la capacidad de ayuda.

En definitiva, un libro que recomiendo.

 

4/5

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