Love is a rogue by Lenora Bell

Love Is a Rogue

Atracción, deseo y un toque de humor
Love Is a Rogue

Sinopsis

They call her Beastly Beatrice.

Wallflower Lady Beatrice Bentley longs to remain in the wilds of Cornwall to complete her etymological dictionary. Too bad her brother’s Gothic mansion is under renovation. How can she work with an annoyingly arrogant and too-handsome rogue swinging a hammer nearby?

Rogue. Scoundrel. Call him anything you like as long as you pay him.

Navy man Stamford Wright is leaving England soon and renovating Thornhill House is just a job. It’s not about the duke’s bookish sister or her fiery copper hair. Or the etymology lessons the prim-yet-alluring lady insists on giving him. Or the forbidden things he’d love to teach her.

They say never mix business with pleasure. But when Beatrice and Ford aren’t arguing, they’re kissing.

Sometimes temptation proves too strong to resist . . . even if the cost is a heart.

 

Opinión

“Wouldn´t it be revolutionary if we decided to love ourselves exactly the way we are?”

El libro nos traslada a la Inglaterra de 1830. Lady Beatrice se encuentra en Cornualles, en la mansión gótica de su hermano. Allí está muy ocupada investigando el origen de las palabras y elaborando un diccionario etimológico. El problema es que, en medio de tan absorbente labor, está siendo distraída por Stamford. Él es un carpintero que trabaja en la Royal Navy y, cuya amistad con el hermano de Beatrice, le ha llevado a hacerse cargo de la reforma de la casa de este último.

Beatrice hace algunas demandas a Stamford relacionadas con el cambio de horario de los trabajos o con la reducción del ruido que se realiza con los mismos. Sin embargo, no son atendidas.

Además, para empeorar las cosas, Stamford es un hombre con un físico imponente y que despierta muchos comentarios entre el personal doméstico femenino de la mansión. Esto añade mayor grado de desconcentración en Beatrice, que no puede ser ajena a estos particulares.

La atracción que surge entre los dos protagonistas de la novela es evidente, pero ambos se contienen, en buena parte, conscientes de que pertenecen a clases sociales diferentes.

Beatrice, muy a su pesar, tendrá que acudir a Stamford para que realice unas obras en una librería que ha heredado de una desconocida tía. Esto hace que el contacto entre ellos se alargue y que, al final, no puedan evitar que la atracción que sienten les lleve a una conexión más íntima.

Ante la situación a la que llegan Beatrice y Stamford, ella se verá en la necesidad de confesar a Stamford que no quiere casarse, y que quiere dedicar su vida a la investigación literaria y a la escritura.

Stamford se convertirá en uno de los mayores soportes en los anhelos de Beatrice, apoyándola y animándola en su camino a hacerlos realidad. Eso sí, le aconseja que lo transite sin aislarse de la sociedad.

En este punto, Stamford se debatirá entre luchar por lo que siente por Beatrice o someterse a lo que las convenciones establecen en relación a las conexiones entre las diferentes clases sociales.

Con todo ello, nos encontramos ante una novela romántica amable, con un final previsible y positivo. Sus personajes están bien definidos y tienen ciertas particularidades. Por un lado, Lady Beatrice, de pequeña, sufrió cierta parálisis facial debido al complicado nacimiento que tuvo. Esto le hizo pasar una infancia marcada por tratamientos y recuperaciones. Esa situación generó en ella la sensación de no cumplir las expectativas de sus progenitores, algo que estuvo condicionado por los intentos de su madre de ocultarla antes sus iguales.

Stamford, por su parte, ha vivido el rechazo que su madre sufrió por su decisión de casarse con un carpintero, lo que le ha marcado su carácter.

De este modo, los dos protagonistas tienen ciertas debilidades y encuentran en el otro el apoyo necesario para fortalecerse. Esto se hace más evidente en el caso de Beatrice, que alcanza un importante grado de intrepidez, valentía y desinhibición.

Por otra parte, la novela describe bien la sociedad clasista y machista del siglo XIX en Inglaterra. Contra estos valores luchan Beatrice y sus amigas, que no están dispuestas a someterse a una vida marital que las condene a servir al esposo.

En su conjunto, la novela se hace una lectura amena que se lee bien, debido a un estilo de escritura sencillo y marcado por las notas de humor que introduce la escritora en la narración.

 

3,5/5

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